16 mayo 2010

A mi mejor amigo....

"Le pedí a Dios unas alas amplias y serenas para mis caminos de mar y de desierto, Un corazón de padre, un rostro de niño, el abrazo de un amigo, le pedí a Dios para ser salmo, ser bandera y sentí su mano ¡porque te puso en mi camino! alas amplias y serenas”

Decidí iniciar este escrito por medio de esta frase que expresa todo lo que yo podría decir sobre lo que tu representas para mí, pues si no te has dado cuenta has sido una de las mejores cosas que Dios a puesto en mi camino, Pues una de las razones es porque cumples todas las cualidades o requisitos que se necesita para poder tener el titulo de amigo..eres esa persona que entiende y respeta, con la que puedo sentarme a hablar por horas sin tomar en cuenta el tiempo que pueda transcurrir.

Antes de continuar, he de desear que al leer la presente te encuentres lo mejor posible y en la medida de las posibilidades, pongo a Dios de testigo.

Hemos compartido tanto, y tan poco. Si una vida no basta, lo que vivimos se puede considerar como un comienzo. Mi amigo, hoy la distancia pone en peligro algo que nunca tuvimos: el valor para iniciar una relación de pareja, aún así con el corazón en la mano te escribo.

Puede que no nos hayamos conocido lo suficiente, o que nos hayamos conocido demasiado, cualquiera que sea el caso, creo que pasamos momentos gratos y otros no tanto. Extraña decisión del destino de cruzar nuestros caminos en estos momentos de nuestras vidas, la lección aun busco comprender, pero sin duda alguna, si tuviera la oportunidad de elegir una nueva vida seria para conquistar tu corazón, una especie de guerrera donde mi arma sería mi corazón y mi bandera tu felicidad.

El tiempo pasará sobre nosotros, nuevas lunas y nuevos soles vendrán, pero no así los sentimientos. Esta carta abierta, es para darte las gracias por la amistad, el cariño y el cuidado que por mi tuviste; para manifestar mi lealtad y eterna amistad hacia tu persona. Es para dar las gracias por tu compañía, por tus palabras, por la pasiencia y la calma para leer mis testamentos, por escuchar cada uno de los episodios de mi vida, y por ser esa voz serena que ayudaba para seguir adelante contra viento y marea.

Tal vez pude darte más, tal vez tú a mí también. Fuimos lo que fuimos y ya.
No me despido, porque la fe mueve montañas, y creo que alguna vez nos volveremos a encontrar, no me despido porque Dios así me lo dicta, Él sabe porqué será.

Por hoy te digo hasta luego y que el Señor te bendiga por siempre.
Sabes donde encontrarme, sabes que estaré esperándote. Escríbeme.

Esta es sólo una carta abierta, para que el mundo sepa lo importante que eres para mí; querido Amor eterno.

Te amo.

Una de las mejores frases de todos esos meses: "Mi cielo es tu cuerpo, mi sueño tu sonrisa, mi droga tus besos, mi obsesion tus caricias, mi camino tu felicidad y mi objetivo tu amor"


Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.

Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz del río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.

Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas.

Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y de los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída.

Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.

Estar enamorado, amigos, es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.

Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca.
Y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.